Vasectomía

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Vasectomía

vasectomia

 

La vasectomía es el método de anticoncepción permanente para hombres, siendo su coste y riesgos sensiblemente inferiores al de su equivalente femenino, la ligadura de trompas. Su eficacia es similar.

Consiste en la sección de los conductos deferentes, que son los conductos por donde los espermatozoides, producidos en los testículos, llegan hasta la uretra, y junto con el líquido prostático y el líquido seminal forma el semen.

La intervención es sencilla. Se realiza con anestesia local, en unos 30 minutos y de forma ambulatoria, sin hospitalización ni reposo posterior.

La recuperación es rápida, y a los pocos días pueden iniciarse las relaciones sexuales, utilizando un método anticonceptivo alternativo, pues aún existe fertilidad.

Es al cabo de 20-30 eyaculaciones, y nunca antes de 8 semanas, cuando se realiza un análisis de semen y se comprueba que ya no hay espermatozoides.

No produce ningún cambio hormonal ni altera prácticamente la cantidad y aspecto del eyaculado. No afecta negativamente a la capacidad de erección ni al deseo sexual; más bien, al contrario, es significativo el número de casos en los que aumenta la frecuencia y la satisfacción de las relaciones sexuales debido a la despreocupación por un posible embarazo.

La vasectomía debe plantearse como un método definitivo, irreversible.
Si persiste alguna duda, es preferible utilizar cualquier otro método anticonceptivo y esperar a estar totalmente decidido.

Si se piensa en una fertilidad futura, después de la vasectomía, hay varias opciones:

  • Guardar semen en un banco biológico específico, previamente a la vasectomía;
  • Realizar una nueva re-intervención quirúrgica para volver a unir los conductos, aunque se trata de una operación cara, laboriosa y que solo tiene éxito en un 70-80% de los casos;
  • Por último, extraer células germinales de los testículos para utilizar en una fertilización in vitro.